viernes, 3 de octubre de 2014

Miss magdalenas

Miss Magdalena se saca provocativamente el vestido.........
Durante los últimos años me he dedicado a magdalenear mucho, no mucho no, muchísimo. He probado un montón de recetas y tuneado otras tantas hasta, después de muchas pruebas (cuanto sacrificio) llegar a la que se ha convertido en mi receta favorita de magdalenas.
Os diré que la masa base la saqué de la receta de Xavier Barriga que ya tengo publicado en el blog (podéis verla pinchando aquí), me pareció que la textura y el copete eran los más conseguidos... sin embargo el limón se me antojaba poco sabroso, extrañamente no tenía demasiado protagonismo.
Así que, inspirada en las magdalenas de Su, de Webos Fritos, cuya receta también tengo publicada en el blog (os dije que había magdaleneado un montón) decidí utilizar naranja y conservar la canela. El asunto mejoró.
Pero la receta definitiva la obtuve un día que, por mi cuenta y riesgo empecé a aromatizar la masa de las magdalenas con cosas distintas, hasta llegar a estas que ya llevo haciendo más de un año y que se ha quedado como la receta definitiva.
Por eso les llamo Miss Magdalenas... porque son las que se han llevado el título en mi casa y en otros tantos sitios.
Miss Magdalena tal y como es... en esencia......
Por cierto que si sois de los que no hacéis magdalenas en casa porque estáis aburridos de que no os suban esta receta es perfecta, y en eso tiene todo el mérito Xabier Barriga. No sé si es por el tiempo de reposo de la masa en el frigo o por las altas temperaturas a las que las horneamos, el caso es que, como veis en la imagen, sacan un copete que llama a gritos.
Poco más os cuento, os dejo con la receta de miss magdalenas favoritas, y cada día las de más gente!!! :D
Por cierto, la receta es para 24 magdalenas, a mi no me dejan hornear menos, a ver a vosotros.....

viernes, 26 de septiembre de 2014

Guiso de rape con almejas

Me gusta mucho el pescado en cazuela. Es un estilo de cocina que aprendí de mi madre. Recuerdo que ella hacía caldeiradas de varios pescados (rape, merluza, rubio, ..) y recuerdo también que fueron esas caldeiradas las que consiguieron quitarme mi pijismo de niña pequeña de "no-me-gusta-el-pescado".
Pues sí, no me gustaba el pescado, ni tampoco el queso... sólo el de bola aquel rojo.... Así que a mi podríais decirme con mucha calma aquello de "quién te ha visto y quién te ve..."
No me gustaban, pero me lo comía igual, porque mi madre utilizaba aquellas dos frases demoledoras de "La palabra no me gusta no existe en esta casa..." y la archiconocida "hasta que te lo comas no te levantas de la mesa".... Así que comía pescado desarrollando técnicas depuradísimas de comer sin saborear (no me preguntéis cómo... pero lo conseguía....) y tragar el bolo a toda prisa.
Pero el día que mi madre decidió preparar la primera caldeirada, ese día se me pasó la tontería de golpe.... Que buena combinación, que buen saborcito y que salseo más descarado.... El ejemplo más práctico de toma-pan-y-moja.
¿Que cuando se me pasó lo del queso? No tengo ni idea... solo sé que ahora  podría opositar a ratón.
Recuerdo muchos domingos y otras fiestas de guardar metida en la cocina con mi madre preparando caldeiradas y otros platos de lo más variopinto, me encantaba, tanto prepararlos como comérmelos, y ahora me traen unos recuerdos muy especiales.
Y sí, me ha apetecido compartirlo con vosotros, aquí lo tenéis.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Mousse de chocolate

Os contaré un secreto de cuando era pequeña.
Un día me llevaron mis padres a una conocida cafetería del centro de Nigrán porque conocían a "no-sé-quién" que les había invitado a una cata de mousse de chocolate. Por aquella época no tendría yo más de 7 años y el concepto "mousse de chocolate" era totalmente desconocido para mi.
Trajeron una mousse para que la probásemos y mis padres y mis hermanas cogieron educadamente una cucharadita cada uno, luego me dejaron probar a mi.
Yo me metí la primera cucharadita en la boca y aquello me supo a gloria bendita.... Tal fue el disfrute que me olvidé de que era para compartir y "de prueba" y me lo pimplé como mis primos cuando jugaban a quien se comía el flan con las manos detrás de la espalda.
Afortunada yo, a todos les pareció gracioso, y el camarero, orgulloso de que a alguien le gustase tanto la mousse nos trajo otro de prueba. Supongo que en ese segundo mi madre se planteó no dejarme tomar, al fin y al cabo ya me había tomado mi ración de sobra, pero como soy la más pequeña y la más mimada le di pena y me dejó probar del segundo. Hice exactamente lo mismo. Lo que ya no entendí ahí fue el cabreo general, porque bien es conocido ese famoso dicho de "la primera vez que te engañan es culpa del que te engaña, la segunda vez es culpa tuya por haberte dejado engañar...."
Sé que el camarero trajo una tercera muestra, y sé también que me las ingenié para meter la cuchara. Desde luego no de la misma manera que los anteriores pero algo es algo.
También sé que no volvimos a aquella cafetería.... Ni idea de porqué.....
Esta historia a mi me dejó secuelas, y es que de vez en cuando me dan ramalazos de antojo de mousse de chocolate que no veas, así que el otro día, tras uno de ellos, busqué una receta en la web y me encontré esta de pintaza absoluta de Javi Recetas.
Me puse manos a la obra y fue el postre de una comida muy especial. Estaba realmente sensacional. Más que describirlo prefiero dejaros con la foto, y con las ganas de mousse claro ;)


martes, 9 de septiembre de 2014

Pollo con pisto de verduras

Septiembre, otro año más que volvemos al cole.... Y dándonos con un canto en los dientes oiga!!
Recuerdo cuando era pequeña la vuelta al ruedo la marcaba que mi padre me llevase a la librería a comprar los libros que me tocaban aquel año (los que no se podían reciclar de mis hermanas claro)... Me encantaba.... Ya sé, no se puede ser más tonta, pero era un momento que esperaba con expectación.... El olor de la librería, el de los libros nuevos que probablemente odiaría más tarde, el poder comprar plástico para luego forrarlos y que te quedasen las inevitables burbujitas... Pero que os voy a decir, me encantaba, entrar en aquella librería era casi como ir a Eurodisney.
Frikismos míos a parte, que no tengo pocos. Esta receta os la he presentado así porque es perfecta para los tuppers de la oficina, o para cualquier comida diaria. Si la tenéis que llevar al curro podéis perfectamente acompañarla de un arrocito blanco o un cuscús... Si la hacéis para comer en casa se me ocurre un huevito frito... ains... se me caen las lágrimas de pensarlo.
En cualquier caso, es una receta muy versátil que podéis adaptar a cualquier verdura que os guste o no os guste y que podéis alegrar añadiendo una pizquita de curry. Es ligera y muy sana, además de muy fácil de hacer, la única complicación es picar las verduras, el resto no tiene nada.
No me enrollo más y os dejo con la receta!!